El estrés es una respuesta adaptativa ante todas aquellas circunstancias que resultan amenazante o que las percibimos de esa forma, independientemente de que esa amenaza sea real o imaginada. Dicha respuesta implica una alarma orgánica que afecta a todos los sistemas y órganos el cuerpo, mediante lo que se conoce como las hormonas del estrés: adrenalina y cortisol, las cuales preparan al organismo para la respuesta de lucha o huida, dicha alarma nos deja biológicamente preparados con un extra de energía para afrontar la amenaza o peligro. Ante un ruidoso frenazo frente a nosotros o al imaginar que nos van a asaltar, la cascada de hormonas del estrés se activa. Una vez que dejamos las ideas catastróficas u olvidamos el frenazo, recuperamos el equilibrio interno cesando el estrés agudo.

El riesgo del estrés es que se vuelva crónico en situaciones como conflictos familiares, sociales o laborales mantenidos en el tiempo. Es entonces cuando la salud entra en el terreno de las vulnerabilidades, pudiendo desarrollar desde simples resfríos hasta enfermedades más severas, trastornos depresivos o ansiosos.
Janice Kiecolt y Ronald Glaser (1999) han estudiado los eventos estresantes que mayor impacto negativo tienen sobre el sistema inmune. Ellos señalan:
- La viudez o pérdida de un ser querido
- Proceso de separación o divorcio
- Ser cuidador de un enfermo crónico o persona con Alzheimer
- Demandas o conflictos académicos-laborales- familiares
- Desempleo o amenaza de perder el trabajo
- Violencia e inseguridad.

Cada vez más se encuentra una estrecha relación entre un inadecuado manejo del estrés y diversas enfermedades o trastornos. Sabemos que el estrés es parte de la vida cotidiana, y en consecuencia resulta inevitable; mas lo que si podemos hacer es contrarrestar o minimizar sus efectos sobre nuestro organismo y con ello estamos previniendo enfermar y cuidando el equilibrio interno que el cuerpo necesita para todos sus procesos de restauración.
Se han estudiado los efectos benéficos para gestionar el estrés mediante la meditación, el uso de técnicas de respiración consciente (mindfulness), la Imaginación guiada, la actividad física regular, disposición de tiempo y espacios para el disfrute, habilidades para el manejo de emociones, la música, el apoyo psicosocial, red significativa de relaciones familiares y/o de amistad, entre otras.
Te invitamos desde Projet Happier World a revisar tus estilos de afrontamiento del estrés y explorar nuevas estrategias que te resulten eficaces y saludables.





